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El crédito como motor del turismo: el valor de las cuotas en Argentina

En un escenario económico donde la previsibilidad es el activo más valorado, el pago en cuotas con tarjeta de crédito se ha consolidado como la herramienta indispensable para los viajeros argentinos. Esta modalidad no solo permite diluir el peso del gasto en el presupuesto mensual, sino que actúa como un mecanismo de «protección» financiera, permitiendo congelar el precio del viaje frente a posibles fluctuaciones. Para muchas familias, la financiación es la frontera entre la posibilidad de concretar sus vacaciones o postergarlas indefinidamente.

Según Despegar, la empresa de tecnología de viajes líder en Latinoamérica, la tarjeta de crédito encabeza las preferencias de pago en el país. En el turismo nacional, este medio concentra el 75% de las transacciones, impulsado casi exclusivamente por la facilidad de financiamiento. Esta tendencia demuestra que, más allá del destino elegido, el consumidor local prioriza aquellas plataformas que ofrecen flexibilidad y alternativas de pago que se adapten a su capacidad de ahorro.

Para los destinos internacionales, el panorama también muestra un liderazgo claro de la tarjeta de crédito, que representa el 55% de las operaciones. En este segmento, Despegar se distingue por ser la única agencia del mercado que permite abonar viajes al exterior en hasta 3 cuotas sin interés mediante su sistema «Cuotas Despegar». Esta opción exige cancelar el total siete días antes de la partida, brindando una ventaja competitiva única para quienes buscan planificar con anticipación y sin sobrecargos financieros.

Finalmente, la evolución del mercado ha llevado a la diversificación de opciones, donde la combinación de medios de pago y el uso de moneda extranjera ganan terreno. Con el reciente crecimiento del pago en dólares, que ya representa el 25% de las ventas, la posibilidad de utilizar tarjetas tanto de débito como de crédito para estas operaciones marca un hito en la industria. La estrategia de Despegar refuerza que la clave del turismo moderno radica en la omnicanalidad y en democratizar el acceso a los viajes a través de herramientas financieras sólidas.