El turismo pierde US$ 600 millones al día con la guerra a nivel global
El panorama del turismo internacional se enfrenta a una tormenta perfecta. A la persistente inestabilidad en Europa del Este por la invasión rusa a Ucrania, se ha sumado desde finales de febrero una escalada bélica en Medio Oriente que ha fracturado la conectividad aérea del planeta. Según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), el impacto económico ya es devastador.
Medio Oriente: El «hub» del mundo bajo fuego
El conflicto actual, protagonizado por Estados Unidos, Israel e Irán, ha paralizado el corazón de la aviación comercial. Países como los Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Bahréin han visto sus aeropuertos (Dubái, Doha y Muharraq) afectados por cancelaciones y cierres temporales.
Pérdidas récord: El gasto de turistas internacionales cae a un ritmo de 600 millones de dólares diarios.
Fractura aérea: La región gestiona el 14% del tráfico mundial de tránsito. Con el espacio aéreo comprometido, los vuelos entre Europa y Oceanía o Asia deben buscar rutas más largas y costosas.
Países en vilo: Además de los combatientes directos, naciones como Líbano, Jordania, Egipto y Turquía sufren una retracción masiva de reservas por la proximidad geográfica.
Ucrania y Rusia: La herida abierta en Europa
Mientras el Golfo arde, la guerra entre Rusia y Ucrania continúa erosionando el turismo en el Viejo Continente. A diferencia del choque súbito en Medio Oriente, este conflicto ha generado cambios estructurales:
Exclusión de mercados: La ausencia de turistas rusos (que representaban un gasto global de US$ 14.000 millones antes del conflicto) ha golpeado severamente a destinos de playa en el Mediterráneo y centros de lujo en Europa.
Costo de vida: El aumento en los precios de la energía y el combustible derivado de esta guerra ha encarecido los boletos de avión y los servicios hoteleros a nivel global, alimentando la inflación turística.
Inseguridad percibida: Los países fronterizos como Polonia, Moldavia y los Países Bálticos han visto una caída en la demanda de turistas de larga distancia (estadounidenses y asiáticos) que perciben a toda la región como «zona de riesgo».
A pesar de este escenario, la CEO del WTTC, Gloria Guevara, mantiene una postura firme: «El sector es el más resiliente de todos». La historia indica que, una vez cesan las hostilidades, el flujo de viajeros suele normalizarse en un periodo de 60 días, siempre que los gobiernos actúen con políticas de asistencia y repatriación efectivas.
