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El turismo de cercanía y la memoria movilizaron a más de un millón de personas

El segundo fin de semana largo del año, marcado por el 50° aniversario del 24 de marzo, cerró con un balance de 1.012.000 turistas recorriendo el país. Según el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), este movimiento generó un impacto económico directo de $ 231.084 millones. A pesar de que la cantidad de viajeros creció un 48,8% respecto al año anterior —explicado en parte por la mayor extensión del cronograma—, el comportamiento del consumidor reflejó una marcada prudencia, priorizando las escapadas cortas y el cuidado del bolsillo ante el actual contexto económico.

El gasto promedio diario se situó en $ 103.793, lo que representa una caída real del 1,6% frente al mismo feriado de 2025 y un 7% menos que en el reciente Carnaval de febrero. Esta baja en el consumo se vincula directamente con la elección de destinos de proximidad para mitigar el encarecimiento del combustible y la preferencia por actividades conmemorativas y culturales gratuitas vinculadas al Día de la Memoria. El perfil del turista de este marzo de 2026 se consolidó como uno austero, que privilegió las experiencias de reflexión y el esparcimiento local por sobre el consumo intensivo.

Un dato que llamó la atención de los operadores del sector fue la corta estancia promedio, que apenas alcanzó las 2,2 noches, a pesar de ser un bache de cuatro jornadas. La fragmentación de los viajes fue la norma: muchos argentinos optaron por una salida principal de dos noches, regresando para cumplir con obligaciones laborales el lunes —que fue día no laborable— o realizando una segunda incursión recreativa breve. Esta dinámica, sumada a un clima inestable con lluvias y vientos, evitó los picos de saturación en los destinos tradicionales, distribuyendo el flujo de manera más uniforme en todo el territorio.

Finalmente, el dinamismo en los grandes centros urbanos y polos turísticos consolidados fue apuntalado por una sorprendente presencia de turistas internacionales. Mientras una parte del público local optó por viajar a países vecinos, los visitantes extranjeros compensaron la balanza comercial interna, especialmente en los sectores gastronómicos y de ferias. En conclusión, el feriado de la Memoria demostró la resiliencia de la actividad turística, que sigue adaptándose a nuevas condiciones de financiamiento y calendarios laborales para mantener el motor del sector en marcha.