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El Paseo de la Historia en Monumentos Icónicos

En Bienvenidos a Bordo existe una columna llamada Monumentos icónicos,  donde hoy hablamos del Paseo de la Historieta. Se destaca como un recorrido fundamental que celebra la rica tradición cultural de la República Argentina, país considerado uno de los mayores productores de historietas a nivel mundial y el más relevante en Latinoamérica. Este circuito, que se extiende principalmente por los barrios de San Telmo y Puerto Madero, rinde homenaje a la época dorada del género entre las décadas del 40 y 60, así como a los picos creativos de los años 70 y 80. A través de una serie de monumentos y esculturas, la ciudad de Buenos Aires preserva la memoria de personajes que, antes de la llegada de las redes sociales e internet, constituían el principal medio de entretenimiento y reflexión social.
El punto de partida más emblemático se encuentra en la esquina de las calles Defensa y Chile, donde se ubica el monumento a Mafalda, Susanita y Manolito, la célebre creación de Quino que representa a una clase media reflexiva y preocupada por la paz mundial. Siguiendo por la calle Chile hasta Balcarce, el visitante se encuentra con Isidoro Cañones, el carismático «playboy argentino» y «chanta» de clase alta creado por Dante Quinterno. En la misma zona, el paseo continúa con figuras como Larguirucho y Súper Hijitus, los entrañables personajes de García Ferré; el travieso e ingenuo Yo, Matías de Sendra; y Don Fulgencio, el hombre que se negaba a crecer, obra de Lino Palacio.
Al avanzar hacia la Avenida Belgrano, el recorrido incorpora a Clemente, el icónico personaje de Caloy que simboliza la viveza criolla y el humor nacional ligado al fútbol. También se encuentran las Chicas de Divito, que retratan el estereotipo y la moda femenina de los años 50 y 60, y el cacique tehuelche Patoruzú, junto a sus versiones infantiles Patoruzucito e Isidorito. En este tramo también destaca Gaturro, el gato observador y transgresor creado por Nik, que sigue siendo un gran favorito entre el público infantil actual.
El trayecto se interna en Puerto Madero para presentar personajes con una fuerte impronta social, como el inmigrante italiano Don Nicola y los cordobeses Negrazón y Chaveta, quienes representan la industrialización argentina de los años 70. En la zona de Avenida Marta Lynch aparecen Diógenes y el Linyera, obra de Tabaré que ofrece una crítica social desde la perspectiva de una persona en situación de calle, y el navegante Langostino.
El cierre del paseo incluye a los filosóficos Inodoro Pereyra y su perro Mendieta, de Fontanarrosa; las mudas y humorísticas jirafas de Mordillo; y el legendario El Eternauta, cuya obra ha cobrado un nuevo auge en la cultura popular contemporánea.
En definitiva, el Paseo de la Historieta no es solo un conjunto de estatuas para fotografiar, sino un testimonio de personajes cuyos diálogos y propósitos sociales siguen siendo plenamente actuales. Estos monumentos capturan la esencia de una forma de arte que, a pesar de los cambios en los medios de producción y consumo, continúa conectando con la identidad y el sentir de los argentinos.