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El impacto del hantavirus en el turismo y en Argentina

El reciente brote detectado en el crucero MV Hondius, que zarpó desde Ushuaia, ha puesto en alerta al sector turístico internacional tras confirmarse la muerte de tres pasajeros. El buque, con 149 personas de 23 nacionalidades a bordo, permanece anclado en Cabo Verde mientras se realizan investigaciones epidemiológicas para determinar el origen de la infección. Este incidente subraya la vulnerabilidad de las expediciones turísticas ante enfermedades zoonóticas que pueden ser contraídas durante escalas en zonas naturales.
Argentina enfrenta actualmente un aumento significativo de casos de hantavirus, habiendo registrado 101 infecciones desde junio de 2025, lo que representa el doble que el año anterior. Expertos vinculan este incremento a los efectos del cambio climático, que favorece la proliferación de roedores portadores del virus al alterar los ecosistemas locales. Esta situación representa un desafío para la imagen del país como destino seguro, especialmente en sus regiones rurales y de naturaleza.
El turismo en la zona sur se ve particularmente afectado, ya que la principal hipótesis sugiere que el contagio de los turistas pudo ocurrir durante actividades como el avistamiento de aves o caminatas en la Patagonia. Aunque Tierra del Fuego no registra evidencia de contagios locales recientes, la circulación de la cepa Andes en el sur genera gran preocupación. Esta variante específica es la única conocida capaz de transmitirse de persona a persona, lo que eleva el riesgo sanitario en grupos cerrados de viajeros.
La gestión internacional de estas emergencias sanitarias se ve condicionada por la reciente salida formal de Argentina de la Organización Mundial de la Salud. Esta decisión podría limitar el apoyo técnico y el acceso a medicamentos, aislando al país de la comunidad científica en un momento de alta incidencia de la enfermedad en la región. No obstante, las autoridades argentinas colaboran enviando material genético a otros países para facilitar la detección y mitigar la alarma global.
Para resguardar la actividad turística, resulta fundamental fortalecer las medidas de prevención y el monitoreo de los antecedentes de salud de los visitantes. Es vital que los turistas minimicen el contacto con roedores y sus secreciones al visitar parques naturales o alojarse en entornos rurales para reducir el riesgo de exposición. El mantenimiento de protocolos sanitarios estrictos es esencial para que Argentina preserve su atractivo como destino de naturaleza de clase mundial.