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Brote de hantavirus en crucero: la odisea de un argentino

El crucero MV Hondius, que zarpó el 1 de abril en una expedición por el Atlántico Sur que incluía paradas en Ushuaia y las islas Georgias del Sur, se vio afectado por un inesperado brote de hantavirus. La emergencia sanitaria se activó tras el fallecimiento de un matrimonio holandés que comenzó con síntomas cerca de Tristán da Cunha. Posteriormente, un pasajero inglés, un médico y un guía también presentaron síntomas y debieron ser trasladados a Johannesburgo, aunque estos tres últimos lograron recuperarse.
Carlos Ferello, un ingeniero retirado y único argentino a bordo, describió que la travesía se transformó en una experiencia sin precedentes. A pesar de la gravedad de la situación, Ferello relató que los pasajeros intentaban mantener una «vida normal» y que el clima general no era de preocupación extrema, ya que los casos no siguieron aumentando tras las primeras medidas de cuidado. El ingeniero detalló que el 90% de los viajeros eran ornitólogos aficionados que buscaban observar aves en rutas remotas.
Tras la llegada del buque a Tenerife, las autoridades coordinaron el desembarco y traslado de los pasajeros para iniciar los protocolos de seguridad. La Cancillería argentina informó que Ferello se encuentra en excelente estado de salud y asintomático. Durante el proceso, el ingeniero mantuvo contacto permanente con los consulados de España y Países Bajos, quienes le ofrecieron opciones para cumplir con la vigilancia sanitaria requerida tras el brote.
Finalmente, el ciudadano argentino eligió trasladarse a los Países Bajos para realizar su aislamiento junto a un grupo de ciudadanos europeos y japoneses. Se estima que esta cuarentena en hoteles bajo control médico estricto podría extenderse por unos cuarenta días. Este imprevisto ha prolongado significativamente su viaje, el cual originalmente debía concluir el 5 de mayo en Buenos Aires tras una escala programada en Cabo Verde.