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Pasaportes de Sabores – Episodio 6 La naranja

En Bienvenidos a Bordo se dio inicio a un nuevo segmento gastronómico llamado PASAPORTE DE SABORES. En él hablamos de un producto alimenticio, solido o liquido y lo llevamos a su función sociocultural. En este episodio la naranja.

El episodio 6 de Pasaporte de Sabores explora el fascinante mundo de la naranja, un cítrico fundamental para el comienzo del invierno por su alto contenido de vitamina C. Curiosamente, la naranja es un fruto que dio nombre a su color; en Europa, el color naranja no tenía una denominación propia hasta que la fruta llegó desde Oriente. Además, se destaca un dato histórico fascinante: todas las naranjas de ombligo modernas provienen de un único árbol mutante descubierto en un monasterio en Brasil en 1820, del cual se derivaron las variedades jugosas que consumimos hoy en día.
El simbolismo de la naranja trasciende lo gastronómico, vinculándose a mitos profundos como el de la «media naranja», que tiene su origen en El banquete de Platón. Según esta idea, los seres humanos eran originalmente esferas completas que fueron divididas, pasando la vida buscando su otra mitad para recuperar esa perfección. Asimismo, existe un dicho popular que califica a la naranja como «oro por la mañana, plata por la tarde y mata por la noche», asociándola con el entusiasmo, la confianza y la creatividad.
En el ámbito del cine, la naranja ocupa un lugar legendario gracias a la saga de «El Padrino», donde los fanáticos desarrollaron la teoría de que su aparición augura eventos fatales o traiciones. Aunque escenas como la de Vito Corleone comprando naranjas antes de su atentado refuerzan esta idea, el director Francis Ford Coppola aclaró que inicialmente las incluyó solo por razones estéticas, para dar color a escenas oscuras. Sin embargo, tras el éxito de la primera película, Coppola decidió integrar deliberadamente este simbolismo en las entregas posteriores para satisfacer la interpretación de los seguidores.
También la presencia de este cítrico se extiende a otras obras culturales, como en la película «El ilusionista» (2006), donde se utiliza una semilla para hacer crecer mágicamente un naranjo en segundos, desafiando la percepción del tiempo. Por otro lado, en un tono más humorístico, Homero Simpson utiliza la fruta para explicar el matrimonio, comparándolo con una naranja donde primero está la piel y luego la «dulce pulpa». Estas referencias demuestran cómo la naranja ha permeado diversas facetas del entretenimiento y la narrativa popular.
Para cerrar este recorrido sensorial, la música también rinde homenaje a este fruto con diversos ritmos y estilos. Desde el sonido lúdico de «Jugoso» de Babasónicos y el hit de los 80 «Orange Crush» de REM, hasta la profunda melancolía del tango. El episodio concluye de manera emotiva con la voz de Roberto Goyeneche interpretando el clásico «Naranjo en flor», sellando así un viaje que comenzó con el aroma de la fruta y terminó en la riqueza de nuestra cultura popular.