Gastronomía

En el día del Sommelier Rodrigo Kohn invita a disfrutar de la copa sin miedos

Hoy, 3 de junio, celebramos el Día del Sommelier, una profesión con raíces profundas en la historia y la confianza. Según explica el sommelier Rodrigo Kohn, el término proviene del latín somelarum, que significa «bestia de carga». En la antigüedad, esta figura era la persona de máxima confianza de la realeza, encargada de probar los vinos y alimentos antes que los reyes para asegurar que no estuvieran envenenados, actuando prácticamente como un escudo de seguridad para la corona.
Con el paso de los siglos, esta labor se ha transformado en una disciplina de hospitalidad y conocimiento técnico aplicado. Un sommelier moderno no se limita exclusivamente al vino; su formación abarca el estudio integral de diversas bebidas como el té, el café, la yerba mate, destilados, aceites y hasta el análisis sensorial del agua. Esta preparación le permite al profesional actuar como un puente entre el producto y el consumidor, buscando siempre la excelencia en el servicio y el maridaje ideal.
Respecto al acto de catar, Kohn sostiene una visión muy cercana: el vino no necesita «subtítulos», simplemente te gusta o no te gusta. La apreciación depende en gran medida de la reminiscencia o el registro olfativo personal, donde asociamos aromas con recuerdos de frutas o momentos vividos, como una mermelada hecha por la abuela. Cada paladar es único y la experiencia del vino es, en esencia, una eterna comparativa con nuestros propios recuerdos sensoriales.
Un aspecto técnico fundamental que destaca el experto es la temperatura de servicio. Rodrigo Kohn recomienda servir el vino ligeramente más frío de lo habitual, ya que esto permite observar cómo el alcohol y los aromas se expresan «por escalones» a medida que la temperatura sube naturalmente en la copa. Al entrar en contacto con nuestro paladar, que está a 36 grados, se genera un choque térmico que permite «desnudar» al vino, revelando sus diferentes facetas y capas aromáticas.
En su proyecto «Vino Bien», ubicado en Luján de Cuyo, Kohn busca mostrar la diversidad vitivinícola de toda Argentina, desde Chubut hasta Jujuy. El concepto del lugar, representado por un zorro que elige la uva en su punto justo de madurez, promueve una mirada federal que rompe con el egocentrismo regional. Esto permite que proyectos pequeños de provincias como Entre Ríos, Córdoba o San Juan encuentren una vitrina en la capital internacional del vino, sintiéndose representados y valorados.
El objetivo principal del sommelier actual es romper las barreras del miedo a través del conocimiento. Lejos del esnobismo o el ceremonial rígido, la meta es que el consumidor se sienta relajado y disfrute de su copa como prefiera, incluso con hielo si así lo desea. Como señala Rodrigo, el conocimiento no es para ser «mejor que otros», sino para quitar los tabúes y permitir que cada persona sea la capitana de su propia experiencia sensorial y disfrute plenamente del mundo de las bebidas.