Con 14 estrellas MICHELIN crece la gastronomía argentina
La gastronomía argentina consolida su prestigio internacional con la presentación de la Guía MICHELIN Buenos Aires & Mendoza 2026, alcanzando un histórico total de 14 estrellas repartidas en ambas regiones. El prestigioso equipo de inspectores completó un nuevo año de recorridos por el país, destacando no solo el arraigo cultural del fuego y las brasas, sino también la sofisticación en técnicas de maduración y el rol indispensable del maridaje con vinos locales para elevar la experiencia culinaria.
A la vanguardia de la excelencia nacional se mantiene Aramburu, ubicado en el barrio porteño de Recoleta, que logró renovar con éxito sus exclusivas dos Estrellas MICHELIN gracias a la técnica e innovación de su menú degustación sorpresa. En el plano de la Ciudad de Buenos Aires, la lista de una estrella sumó al restaurante coreano contemporáneo Han, consolidando el podio porteño junto a los ya consagrados e icónicos establecimientos Don Julio, Trescha y Crizia.
Por su parte, la provincia de Mendoza reafirmó su liderazgo como polo enogastronómico con la incorporación de tres nuevos establecimientos a la prestigiosa categoría de una estrella: Cal, Centauro y La VidA. Estas tres propuestas se unen de manera triunfal a las estrellas mendocinas que sostienen con orgullo su distinción desde ediciones anteriores: Azafrán, Angélica Cocina Maestra, Brindillas, Casa Vigil, Riccitelli Bistró y Zonda Cocina de Paisaje.
La gran revelación de este año fue el restaurante Cal, situado en el Valle de Uco, que además de su primera estrella roja obtuvo una Estrella Verde por su compromiso ecológico. Este espacio trabaja bajo una filosofía sustentable de la mano del joven chef Enzo González Petra, quien utiliza materias primas de la propia finca biodinámica donde se emplaza el local para construir un menú plenamente conectado con los ciclos de la naturaleza y el territorio andino.
Con este nuevo mapa de sabores, Argentina ratifica la enorme vitalidad y diversidad de su hostelería. Mientras Buenos Aires cautiva con su amalgama de estilos urbanos y cocina internacional, Mendoza seduce a través de un profundo respeto por el entorno, logrando que los productos de huertas, granjas y ríos se fusionen a la perfección con la renombrada vitivinicultura de la región.
