Mareco y el arte de componer canciones con el corazón
Con más de dos décadas de trayectoria en el mundo de la música, Mareco se presenta como un artista que ha transitado un largo camino hasta encontrar su propia voz. Aunque comenzó a trabajar profesionalmente con sus propias composiciones hace aproximadamente diez años, su vínculo con los instrumentos nació mucho antes. Sobre su vasta experiencia, el cantante reflexiona con humor: «Desde el 2000 o sea 26 años poquito nada viste», marcando una vida dedicada a los sonidos y la interpretación.
En sus inicios, el descubrimiento del bajo fue un punto de inflexión gracias a su fanatismo por Queen y la guía de su hermano. A pesar de que hoy se lo ve habitualmente con una guitarra para facilitar sus presentaciones como solista, su identidad musical sigue ligada a las cuatro cuerdas. Al respecto, el músico confiesa sin dudar: «En mi corazón soy bajista», aunque reconoce que para liderar un show entero y cantar, la guitarra resulta una herramienta mucho más práctica.
Sus influencias son variadas y van desde el rock grandilocuente hasta el humor inteligente. Mareco define a Queen y a Les Luthiers como la brújula que guía su carrera, aunque también acepta las comparaciones que el público suele hacer con otros cantautores contemporáneos. Con una honestidad brutal, describe su estilo actual de una manera muy particular: «Todo suena como Drexler pero no tan inteligente», bromeando sobre cómo las influencias se hacen notar en su obra.
El proceso creativo del artista ha evolucionado con el tiempo, pasando de priorizar la melodía a darle un lugar central a la palabra. Actualmente, prefiere trabajar la lírica y la música de forma simultánea, partiendo muchas veces de una simple frase cotidiana que tenga ritmo propio. Mareco explica su metodología actual señalando que «no solo escribo primero la letra sino que las escribo juntas, letra y melodía», lo que le permite amalgamar el mensaje con la entonación desde el primer momento.
El eje central de su obra es, sin duda, el afecto y los vínculos humanos, algo que se refleja en la dedicatoria constante de sus piezas a seres queridos como su padre, sus hijos o su pareja. Tras analizar su propio repertorio, el músico llegó a una conclusión que hoy define su filosofía artística: «Mi mensaje entonces es lo más importante que tenemos son las personas que queremos». Esta visión optimista impregna la mayoría de sus canciones, buscando siempre resaltar lo bueno de los demás.
Finalmente, Mareco mantiene una conexión muy estrecha con su público a través de presentaciones semanales en el barrio de Palermo, donde la improvisación y la interacción son claves. En sus shows, evita las listas de temas rígidas para conectar con el presente de quienes lo escuchan. Según el artista, esta dinámica es fundamental porque «no me gusta elegir los temas en casa prefiero dedicar las canciones a la persona que esté en frente mío», convirtiendo cada presentación en un momento único e irrepetible.
