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Balance de Milei en el turismo: Sin PreViaje ni subsidios

El sector turístico argentino experimenta una reconfiguración bajo la premisa económica del presidente Javier Milei desde su llegada como presidente del país. Tras la eliminación definitiva de programas de fomento estatal como el PreViaje y la derogación del marco normativo que regulaba a las agencias de viajes mediante el DNU 70/2023, la Casa Rosada ha dejado en claro su visión: el turismo debe regirse exclusivamente por la oferta y la demanda del libre mercado, sin auxilio del Tesoro Nacional.

La postura oficial responde a la estricta doctrina del equilibrio fiscal implementada desde el inicio de la gestión. En reiteradas intervenciones sobre la asignación del gasto público, el mandatario sostiene firme la consigna «no hay plata», argumentando que «no podemos financiar con el dinero de los contribuyentes actividades que deben sostenerse solas», en clara referencia a los subsidios directos a industrias como la turística y el espectáculo.

Para la administración libertaria, la contribución del turismo al Producto Bruto Interno (PBI) no justifica la intervención del Estado ni el sostenimiento de estructuras burocráticas. Bajo esta premisa, la Secretaría de Turismo ha quedado supeditada a un rol estrictamente facilitador, reduciendo las áreas de fiscalización y desregulando los requerimientos de la actividad hotelera para «eliminar trabas al comercio» y «dejar que los privados se arreglen entre ellos».

Las cámaras empresarias y cámaras hoteleras expresan preocupación ante un escenario marcado por la contracción del consumo interno, el aumento de costos operativos y la pérdida de competitividad frente a destinos limítrofes. Dirigentes del sector advierten que la falta de incentivos nacionales ahoga a las economías regionales que dependen fuertemente del movimiento de visitantes para sostener el empleo local.

Frente a los reclamos corporativos por financiamiento o beneficios impositivos, el Gobierno responde que el foco prioritario para la reactivación general es erradicar la inflación y consolidar la estabilidad macroeconómica. De acuerdo con el planteo del Ejecutivo, el crecimiento del sector solo llegará de forma orgánica cuando la economía se estabilice, sin necesidad de que el Estado «premedite ni favorezca a una industria sobre otra».

El desenlace de esta política plantea un debate abierto en las provincias argentinas. Mientras los operadores turísticos exigen medidas extraordinarias ante la caída de las pernoctaciones, el Presidente insiste en que el único camino válido para cualquier industria es competir libremente en el mercado, asumiendo los riesgos y costos sin esperar el salvataje de la caja estatal.